Qué es web3 y qué NO es

Qué es web3 y qué NO es

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Ahora que los precios de las criptomonedas han colapsado, en lo que creo que es un ajuste natural después de una época de especulación como pocas, es el momento ideal para explicar, sin los mitos y leyendas habituales, qué es web3 y que NO es.

Trabajando en el sector tecnológico, ha sido mi deber entender qué oportunidades ofrece blockchain y web3 a la sociedad. Estudiar cuáles son las aplicaciones prácticas más allá de la evidente especulación con activos digitales se ha convertido en parte de mi trabajo habitual (no solo escribo para SaaS Rank sino también soy el director de marketing de un proyecto de blockchain en Illinois, EEUU).

Pero las fuentes más populares no son, en mi opinión, para nada fiables cuando se trata de web3. El verdadero valor y el potencial de esta tecnología pasan desapercibidos con tanto humo que se está vendiendo.

Gracias a muchos grandes nombres en el sector de la tecnología, web3 está sufriendo un peligroso caso de over-promising que empieza a acercarse a la mentira malintencionada, muchas veces motivado por individuos de dudosas intenciones.

Creo que web3 promete muchísimo pero antes de beneficiarnos, es importante que:

  1. Entendamos qué es web3
  2. Entendamos qué NO es web3
  3. Y que empecemos a hablar con honestidad

 

Sí, el espacio de web3 y blockchain se ha saturado, en muy poco tiempo, especialmente de explicaciones superficiales y falsas promesas, muchas de las cuales están causado graves consecuencias en la sociedad (luego expandiremos sobre este punto).

La promesa de grandes ganancias en muy poco tiempo siempre funciona para atraer a lo peor de la sociedad. También ha servido para causar mucho daño a personas con buenas intenciones que no se han informado lo suficiente. Los peligros se han magnificado con la aparición y rápida popularidad de los NFTs, los cuales son herramientas muy útiles y de mucho valor pero, de momento, muy mal promocionadas y han servido como un medio para estafar y engañar.

Así que, aprovechando el colapso en los precios de las criptomonedas y la más reciente crisis de confianza por parte del público en general, creo que vale la pena explicar, con la mayor objetividad que me puedo permitir, qué es web3 y qué no es.

Este artículo ha sido inspirado por una pieza de opinión de Scott Galloway publicada a principios de año. Crítico de los grandes monopolios digitales de hoy en día, el Prof. Galloway ha decidido “limpiar el aire” del humo que asfixia este espacio.

Advertencia: Durante los primeros minutos de este artículo, inevitablemente entro en los detalles más negativos de web3 y blockchain. Sin embargo, te pido que continúes leyendo pues hay muchas cosas buenas que decir.

Qué es web3

Web3 no es una tecnología, sino un concepto que busca representar la evolución del internet y darnos contexto de dónde estamos y hacia dónde vamos.

Web3 sería la versión de internet basada en la tecnología blockchain, la cual hace posible la descentralización de la información. Los datos se transmiten en la blockchain, la cual es una red de ordenadores los cuales son propiedad de los usuarios.

Las aplicaciones que habitan en blockchain permiten a los usuarios, al menos en teoría, participar y obtener propiedad de los proyectos, además de acceder de forma transparente a la información relevante. Las decisiones (de nuevo, en teoría) no recaen en una tercera persona (institución) que es la que finalmente toma las decisiones.

En el sitio web de Ethereum, el blockchain de código abierto más utilizado del mundo para el desarrollo de aplicaciones, describe web3 como internet descentralizado, sin necesidad de permisos, con sistema de pagos nativo y sin necesidad de confiar en terceros.

Lo de descentralizado ya lo hemos explicado. Cuando hablan de permisos, se refieren al elemento democrático (todos pueden participar). Con pagos nativos, se refieren al elemento de la criptomoneda que facilita tanto las transacciones económicas. Finalmente, con lo de la confianza en terceros (trustless), se explica el proceso en el que nos deshacemos de las instituciones que normalmente regulan e intervienen.

Hasta aquí, la explicación está clara. Sin embargo, es importante navegar los detalles de estas promesas.

Qué NO es web3: La mentira de la democracia

Desde su primeros años, se ha bautizado blockchain como la panacea a la poca democracia que existe en el mundo tecnológico. El término “descentralización” se ha utilizado energéticamente, intentando explicar que ahora nosotros, los usuarios, tenemos el poder y no los millonarios que dirigen las empresas de capital de riesgo (VCs) y los emprendedores que logran sacar adelante y proyecto en el espacio crypto.

Y es que suena muy bien: menos poder para las grandes corporaciones y todo o casi todo para los usuarios.

Sin embargo, hay un “pero” importante.

Como ha sucedido en muchísimas revoluciones políticas a lo largo de la historia, el “sistema tiránico” es oportunamente reemplazado por los nuevos líderes revolucionarios, los cuales han prometido generosamente antes de llegar al poder que el cambio que llevan consigo traerá más justicia, harmonía y democracia a la vida de todos los ciudadanos.

Muy poco tiempo suele pasar antes de que estos nuevos líderes llenen el vacío del antiguo tiránico con gobiernos igual o peores en eficiencia, justicia y calidad de vida.

Aunque suena a una comparación muy atrevida, tiene algo de sentido.

Son cada vez más las voces que critican, y con mucha razón, el dominio económico y político de corporaciones digitales como Google, Microsoft, Meta y Amazon. Estos cuatro usual suspects tienen la aprobación de muy pocos.

El estado actual y nuestra relación de amor-odio con estas titánicas empresas que todo lo influencian ha ayudado mucho a la violenta popularidad de blockchain. Ha sido tierra muy fértil para las promesas de web3, especialmente desde el ángulo de la democracia.

Con el popular artículo de Chris Dixon para a16z en donde se detalla la promesa de web3, se hizo viral la definición de web3 que argumenta que “con web3, internet es propiedad de los creadores y los usuarios, orquestrado por las monedas (tokens)”.

Pero, ¿qué tan cierta es la promesa de la descentralización y la revolución democrática en web3?

Re-centralización

En su artículo sobre web3, el Prof. Galloway cita datos interesantes que nos dan una importante perspectiva sobre la idea de la descentralización.

Según datos de Chainanalysis utilizados por Financial Times y No Mercy / No Malice (el blog del Prof. Galloway), entre febrero y noviembre del 2021 el 9 por ciento de las billeteras que almacenan NFTs poseen el 80 por ciento del valor del mercado.

Se puede decir que, debido a lo reciente del modelo de los NFTs, es normal que la distribución de la riqueza representada en este formato esté concentrada en las manos de unos pocos especialistas y que, con el tiempo y la educación de la sociedad en general, esta riqueza se distribuya orgánicamente.

Sí, podemos decir eso. El problema es que este es un argumento inválido si consideramos la situación de Bitcoin, la primera y más popular de las criptomonedas. Ha pasado más de una década desde que Bitcoin apareció, inclusive si su adopción masiva no ocurrió sino años después.

Según datos públicos en BitInfoCharts, referenciados por Galloway igualmente, en enero del 2022, el top 2 por ciento de las billeteras almacenaban 95 por ciento del suministro de Bitcoin disponible a nivel mundial. Sin nada nuevo que agregar, Galloway nos regala una perla: “Si fuese un país, Bitcoin tendría el mayor índice de desigualdad en el mundo”.

De vuelta a la democracia

Antes de seguir, tenemos que tocar nuevamente el elemento democrático.

La realidad es que web3 y blockchain tienen los mecanismos, tanto teóricos como prácticos, para ofrecer una mayor participación de todos los usuarios. Sin embargo, en la realidad, hay importantes obstáculos que los evangelistas de web3 no discuten lo suficiente.

Una promesa constante, como la que nos encontramos en la web de Ethereum, es que en blockchain todos pueden participar y decidir. De hecho, los DAO (Decentralized Autonomous Organization u Organización Autónoma Descentralizada en español) son un poderoso mecanismo para habilitar la participación democrática de los usuarios en un proyecto.

Esta estructura organizacional se puede comparar con el modelo de las cooperativas, ya que se trata de usuarios con un fin común que se unen para invertir en proyectos en blockchain, gestionar la emisión de criptomonedas o simplemente para unir esfuerzos y comprar algo (un buen ejemplo es el del ConsitutionDAO que intentó comprar una copia original de la Constitución de los Estados Unidos).

Los token, o las monedas que dan vida al DAO operativo, brindan poderes de votación a los propietarios del token. Es decir, si tienes un token, tienes un voto. Los tokens otorgan otros derechos, como la administración de fondos y otros poderes ejecutivos.

Pero los DAO son herramientas presentes en el espacio web3; no rigen el espacio en sí. Los grandes proyectos en blockchain no dejan de ser startups y empresas operadas por sus fundadores y capital de riesgo, no los usuarios. Si los ejecutivos quieren hacer cambios, los usuarios en blockchain no pueden hacer nada al respecto.

A muchas personas en el espacio crypto les gusta citar el caso de OnlyFans del 2021. Esta popular plataforma de contenidos, generalmente utilizada por profesionales del contenido adulto, se vio en problemas cuando anunció que iba a prohibir este tipo de contenido, intentando ganar puntos para su IPO. La mayoría de sus creadores protestaron la decisión y amenazaron con irse. La empresa terminó retractando la decisión.

¿Qué fue lo que sucedió? No se trata de que los creadores de contenidos tenían poder de votación y votaron en contra de esta política de uso. No, amenazaron con irse y destruir la rentabilidad de la plataforma en el proceso.

La hiper-influencia de unos pocos

Uno de los personajes mas notables y con mayor poder dentro del espacio web3 es Elon Musk. Durante el 2021, vimos incontables controversias en donde él y alguna criptomoneda eran los protagonistas. El ejemplo más obvio es el del Dogecoin.

Muy pocos pueden explicar exactamente qué es Dogecoin y por qué deberíamos invertir en esta moneda más allá del factor hiper-especulativo (conviértete en millonario de la noche a la mañana, quizás).

Pero la idea que queremos abordar es, teniendo en consideración el concepto democrático y de transparencia en web3, ¿por qué un tweet sin valor real alguno de un magnate puede disparar el precio de un instrumento financiero? ¿Y no hay nadie que cuestione la validez de dicho activo? ¿No hay nadie que se pregunte por qué lo que diga Musk en un tweet es tan trascendental para una criptomoneda?

En una democracia real, nadie tiene esta clase de poder ni nada que se le parezca. Actualmente en blockchain, no existe ningún mecanismo que prevenga la manipulación de esta forma del valor económico de los activos. Esto puede llevar a que personas pierdan todo su dinero en apuestas que no siguen ningún tipo de razonamiento lógico.

Entonces, ¿qué NO es web3?

A pesar de todo lo que se dice ahí fuera, web3 no es la solución democrática y justa a todos los retos digitales. Tampoco es un modelo de negocio que se traduce rápidamente en fortunas para sus participantes.

Las criptomonedas que están basadas en proyectos huecos, que no ofrecen ningún tipo de valor práctico, son humo, no la siguiente evolución del internet.

web3 tampoco significa productos y servicios cuyos propietarios son los usuarios: los proyectos continúan siendo propiedad de emprendedores e inversores, algo lógico y sensato que no cambiará.

web3 NO es el reemplazo del internet tal como lo conocemos. De hecho, web3 ni siquiera es real: es solo una herramienta ilustrativa para que entendamos cómo el internet evoluciona con el tiempo y la innovación. Desde una perspectiva técnica, decir que blockchain va a reemplazar a la infraestructura actual, presente a nivel mundial, es utópico.

Mucho de lo que promete web3 en su estado actual es humo fabricado por profesionales del marketing. Todas esas cosas, incluyendo la mas justa de las democracias y beneficios financieros (rápidos) para todos, NO son web3.

Terreno fértil para estafa: ¿Quiénes son los culpables?

Andreessen Horowitz es uno de los fondos de capital de riesgo más exitosos dentro del sector tecnológico. En los últimos años han insistido energéticamente en el potencial de web3 y blockchain y la realidad es que han hecho fantásticos esfuerzos para educar al público y apoyar proyectos interesantes.

Sin embargo, entre más poder de influencia tengamos en situaciones como esta, más responsabilidad deberíamos tener con respecto a las cosas malas que salen de allí.

Esta energética, casi grotesca promoción de blockchain como la solución a todos los problemas de la sociedad ha dado paso a miles de proyectos que son, simple y llanamente, estafas. Este mismo deseo por innovar ha puesto a tales proyectos malintencionados en frente de millones de víctimas poco informadas.

Nada mas durante el 2021 (y realmente sólo contabilizando los casos conocidos), la FTC reportó más de mil millones de dólares en pérdidas por estafas dentro del espacio de las criptomonedas. Las oportunidades de los criminales se han potenciado gracias al constante evangelismo de los que saben del tema.

¿Por qué es esto tan importante? Porque tal como existen miles de proyectos en blockchain con el único propósito de enriquecer a sus dueños de una forma casi criminal, prometiendo cosas que no tienen ningún sentido utilitario o económico, existen otros miles con aplicaciones prácticas y con muchísimo valor añadido. En el proceso, al dañar la reputación de estas tecnologías, prevenimos el éxito de los proyectos con potencial real.

¿Cómo hemos permitido esto? No podemos simplemente ignorar a los proyectos “reales” que, en un arrebato maniaco de confianza, prometen lo inimaginable: retornos de la inversión en los seis dígitos, tal como lo ha hecho Safuu, una infame startup que promete lo imposible sin que sus dueños vayan a la carcel (más detalles de esta historia tan surreal en Axios).

Lamento contar, sin revelar identidades, que un profesional en mi red de contactos en España, del cual tenía buena impresión y referencia por parte de otros colegas, me ofreció una oportunidad en el espacio cripto en la cual me garantizaba intereses anuales. “Garantizaba” es la palabra clave aquí.

¿Cómo garantizas un retorno con instrumentos financieros meramente especulativos que no se fundamentan en ningún proyecto práctico? Como era de imaginar, poco tardé en encontrar información sobre la naturaleza piramidal del proyecto al cual pertenecía. Otras opiniones comparan directamente a las criptomonedas con los esquemas piramidales, aunque yo no iré tan lejos como para decir que todos los proyectos son de esta naturaleza, porque en mi opinión no lo son.

La verdadera (y positiva) transformación del internet con web3

Ahora, suficiente he dicho sobre la cara más fea de web3. Sin embargo, tanto yo como SaaS Rank y mis clientes apostamos por web3 y las muchas oportunidades que presenta.

Blockchain es una poderosa tecnología que ofrece capacidades de participación justa, transparencia y productividad. Los smart contracts y los NFTs son, a su vez, herramientas digitales con mucho potencial.

Y no solo nos referimos a la blockchain pública con Ethereum, Polygon y Polkadot, por dar algunos ejemplos de proyectos serios en los cuales estamos interesados, si no también la blockchain privada y sus usos corporativos.

En una explicación muy breve, una aplicación de blockchain privada es una implementación de esta tecnología en un contexto parcialmente descentralizado, en el cual se utiliza la tecnología para el beneficio privado de una organización.

Una organización, como una empresa con fines de lucro o una agencia gubernamental, puede implementar una blockchain privada para:

  1. Facilitar transacciones financieras de forma más ágil y económica a sus clientes y proveedores.
  2. Tener un mayor, más eficiente control de la cadena de suministro y otros procesos logísticos.
  3. Mejorar la transparencia en los procesos para evitar la corrupción entre los miembros de la organización.
  4. Hacer posible el fraccionamiento de la propiedad en situaciones como, por ejemplo, bienes raíces.
  5. Garantizar la autenticidad de productos y prevenir la piratería y el contrabando.
  6. Simplificar el papeleo en sectores como, por ejemplo, los seguros y otros servicios financieros.

 

En el contexto de SaaS, el uso de blockchain es igual de prometedor. Los nuevos productos SaaS tienen la posibilidad de funcionar en la blockchain de Ethereum y no en servidores privados tradicionales.

Con blockchain, SaaS puede mejorar sus procesos de seguridad, validación de la información, almacenaje y acceso a datos de los usuarios, procesamiento de transacciones financieras y, en general, aumentar la confianza de los usuarios en el producto gracias al factor de la transparencia.

De hecho, la transición empieza a ser visible. El término BaaS (Blockchain-as-a-Service), en contraste de SaaS, es cada vez en más utilizado en este contexto. Microsoft y su división en la nube, Azure, ya ofrecen BaaS como una solución on-demand de smart contracts para empresas que quieren empezar a aprovechar esta tecnología de forma más simple, sin tener que emprender en la aventura de desarrollar los contratos en blockchain desde cero.

Moderación y templanza frente al FOMO de web3

Entonces, ¿en dónde estamos?

  • Blockchain es una tecnología útil y valiosa y web3 es un concepto creado por motivos ilustrativos (y de marketing). El internet no será reemplazado y su infraestructura continuará siendo la misma, mejorando en la medida de lo posible.
  • Las criptomonedas tienen un valor relativamente real cuando están respaldadas por un proyecto real (Bitcoin probablemente siendo la única excepción, en donde su utilidad es el uso transaccional de la moneda en sí), pero en el momento actual no dejan de ser un instrumento volátil de especulación.
  • Nadie debería prometer retornos de la inversión, especialmente de dos y tres dígitos, en inversiones con criptomonedas o NFTs en el mercado actual, ya que la volatilidad de los instrumentos no permiten ninguna clase de proyección realista (las proyecciones ni siquiera sirven en la bolsa… ¿cómo van a servir en el espacio cripto).
  • Difícilmente blockchain será la solución a la “falta de democracia” que existe hoy en día en internet. En todo caso, la transparencia en las transacciones financieras que hoy existe con las criptomonedas representa un nuevo mundo de potenciales problemas para la privacidad de los usuarios.
  • Nada en web3 está descentralizando la riqueza y la toma de decisiones, cosa que no creo que cambie. El capital de riesgo y los emprendedores en este espacio siguen tomando las decisiones, controlando el grueso de los token y, con ellos, todo el poder económico y de votación.

 

Dicho esto, blockchain es una excelente y prometedora tecnología que puede (y probablemente lo haga) transformar muchos de nuestros productos digitales para nuestro beneficio. El principal problema no es la tecnología, si no las personas.

¿Por qué hay gente promocionando las bondades de blockchain, y especialmente de las criptomonedas, de forma casi ciega? ¿Es ignorancia o mala intención? Depende del caso. Pero este fenómeno social es el principal obstáculo para el desarrollo positivo de estas tecnologías y su continua implementación masiva.

web3, como instrumento de marketing, está causando mucho FOMO, ese miedo tan humano que sentimos cuando creemos que estamos perdiendo una oportunidad, que la ventana se está cerrando para nosotros. No existe tal ventana. Quizás para los especuladores de criptomonedas sí, pues se abren y se cierran cientos de ventanas cada día.

Pero para el resto de la sociedad, incluidos inversores responsables que aprecian la creación de riqueza como un proceso a largo plazo, el FOMO no existe. web3 no es una oportunidad para aprovechar hoy o nunca, sino la ilustración de una evolución tecnológica natural, casi orgánica. web3 es un término de marketing en el peor de los casos.

Si trabajas en tecnología, lo más normal es continuar aprendiendo y ser muy cuidadoso con lo que cuentas a la gente. Evangelizar una tecnología cuyo elemento económico ha demostrado niveles de volatilidad inimaginables es irresponsable, contraproducente y, en algunos casos, criminal.

Seguiremos interactuando con el internet y este seguirá mejorando para servirnos. La aparición de SaaS y aplicaciones móviles ha sido una de las mayores revoluciones basadas en internet. ¿Es la aparición de blockchain tan impactante y transcendental como SaaS? En mi opinión, difícilmente. Sin embargo, aún queda mucho por aprender y construir.

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